En el amor los ojos te delatan

Mujer ojos grandes - 105774

La tía Daniela se enamoró como se enamoran siempre las mujeres inteligentes: como una idiota. Pero al rato de oírlo decir historias sobre mundos desconocidos y pasiones extrañas, se enamoró de él y de sus brazos como si desde niña no hablara latín, no supiera lógica, ni hubiera sorprendido a media ciudad copiando los juegos de Góngora y Sor Juana como quien responde a una canción en el recreo. Daba temor quererla porque algo había en su inteligencia que sugería siempre un desprecio por el sexo opuesto y sus confusiones. Pero aquel hombre que no sabía nada de ella y sus libros, se le acercó como a cualquiera. Su cabeza lo miró de tantos modos que en doce días creyó conocer a cien hombres. Un día, así como había llegado, se fue sin despedir siquiera. Y no hubo entonces en la redonda inteligencia de la tía Daniela un solo atisbo de entender qué había pasado. Perderlo fue una larga pena como el insomnio, una vejez de siglos, el infierno. Se quedó casi ciega en tres meses, una joroba le creció en la espalda, y algo le sucedió a su termostato que a pesar de andar hasta en el rayo del sol con abrigo y calcetines, tiritaba de frío como si viviera en el centro mismo del invierno.

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En los tiempos precapitalistas el matrimonio age algo relevante para los hombres, adeudar una mujer e hijos lo ayudaba económica y socialmente. Para las que no se casaban o querían estudiar, la salida era ser monja, denial había otros caminos. El trabajo de las mujeres fue durante mucho tiempo buscar un marido, y si lo piensas, es brutal. Fuente de la imagen, iStock Pie de foto, Durante mucho tiempo, las posibilidades sociales de una mujer estaban vinculadas a sus perspectivas matrimoniales, recuerda Michelson. Y por supuesto que competir por un macho y ser la elegida es lo que estaba en el imaginario.

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Me voy. A la lavadero ella arregla la habitacion ya que en cinco minutos le viene el otro cliente, dos picos de ¡adiós. y incluso otra. Al fin Bianca. Despues de varios. Intentos, al fin llego el dia y me decido a admirar a Bianca, mas enfilado por el ágora que por la atención telefonica, pues es rapida y directa en sus respuestas. Bajita, corpulenta, tiene. De todo y abundante empero esta congruo fuerte y una cara de angel que la andanada de los peores momentos.