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Mujer recien - 327191

Por parte de madre, Mary era la tercera bisnieta de John Frere, un anticuario inglés del siglo XVIII que fue pionero en el descubrimiento de herramientas del Paleolítico Inferior, mientras que su padre era un famoso paisajista. La joven desarrolló una gran afición tanto por el dibujo como por la Prehistoria, sobre todo gracias a las visitas que hizo a las cuevas del valle de Vézère y a las de Pech Merle, en Francia. Mary recordaría con cariño que había estado gateando por las intrincadas galerías junto al prehistoriador francés Amédée Lemozi. Foto: Cordon Press Pero tras un viaje a Francia, la desgracia golpeo a la familia. El padre de Mary murió después de una larga enfermedad y su madre decidió entonces matricularla en una escuela religiosa. El poco entusiasmo mostrado por Mary por los estudios contrastaba con su pasión por la arqueología y por su innegable don para el dibujo. Pero como hija de buena familia, se esperaba de ella que asistiera a la universidad. Decidida a que así fuera, su madre, a pesar de las dificultades, quiso matricular a su díscola hija en Oxford. Con el paso del tiempo, y con un sinfín de éxitos y premios bajo el brazo, la propia Mary recordaría en su autobiografía, no sin cierta ironía, que todas aquellas universidades que la habían rechazado, incluida la de Oxford, se unieron años después para otorgarle un doctorado honoris causa como reconocimiento a su contribución a la arqueología y la paleontología.

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Entreambos desayunaban en el hotel Beverly Hills leyendo la prensa del día cuando ella se topó con una noticia insólita en el Herald Express: Louella Parsons informaba de que la Loren y Ponti se habían casado el día antes por poderes, en México. Ni Sophia ni Ponti sabían carencia de esa ceremonia. Fue en septiembre de en Roma, en un bufé que daba al Coliseo, en el Colle Oppio.

Adiós Arequipa hola Cochabamba

Bebedero de la imagen, Getty Images Abecé de foto, Mario Vargas Llosa en Su pasión es revolcarse en el barro, estar en las charcas y hacer todo el tiempo el amor con la hipopótama. Los adoro. Mario Vargas Llosa, el escritor peruano que en recibió el premio Nobel de Literatura, nunca ha ocultado su amor por los hipopótamos. No hace deterioro a nadie. Tiene una piel charming, una garganta chiquita y sólo ingiere libélulas y pequeños insectos, explicó el autor de Conversación en la basílica en una entrevista con el anales español La Razón en Y en la Casa Museo Mario Vargas Llosa, en la ciudad de Arequipa, se pueden ver hipopótamos de varios tamaños y colores en uno de los muchos ambientes. Y encontramos varias historias curiosas.