Por qué besamos con lengua y otras diez cosas que no sabías sobre el beso

Conocer mujer - 600773

Esto se debe a las preocupaciones por la disminución de la inmunidad que brindan las vacunas originales, que fueron desarrolladas para combatir la forma inicial del coronavirus, que surgió hace dos años. Pero también hay nuevos temores por los riesgos de la altamente mutada variante ómicron que se ha propagado por todo el mundo. Los estudios han demostrado que dos dosis de las vacunas no ofrecen suficiente protección contra una infección de ómicron, aunque sí han logrado reducir el riesgo de enfermedad grave y hospitalización. A continuación te explicamos qué son las vacunas de refuerzo y por qué son necesarias para mantener la inmunidad contra el coronavirus. Las autoridades sanitarias de muchos países aprobaron las dosis de refuerzo después de que se vio que la protección que brindaban dos dosis de las vacunas originales comenzó a disminuir después de algunos meses.

EL ESPAÑOL

Add together to Flipboard Magazine. Bloque que muestra la firma del editor. Al principio de la relación el beso de lengua es indispensable. Las sensaciones que nos provoca son variadas: excitación, nerviosismo, escalofríos sensación de frío y acaloramiento. Un estudio de la Universidad de Oxford, realizado por Rafael Wlodarski, demostró que el beso de lengua nos ayuda a evaluar la idoneidad de la pareja. A través del ósculo, el hombre pasa testosterona a la mujer y eso la hace sentirse atraída.

Otras webs de Unidad Editorial

Denial importa si es por amistad, cariño familiar o amor. La ciencia se ha encargado de estudiarlos para averiguar qué nos impulsa a darlos, por qué provocan las reacciones que entrañan y por qué son un aberración universal. Se ha observado cómo otros primates juntan los labios para explicitar emociones como el afecto o la reconciliación. También con la costumbre de los padres de algunas culturas de masticar la comida y pasarla a la boca de sus hijos. Por otro lado, algunos investigadores consideran que la costumbre de dar besos en la mejilla puede deberse a la acción de oler la cara, utilizada en peldaños evolutivos anteriores para reconocer a un ser querido. Como resultado, las pupilas se dilatan, aumenta la sudoración, se acelera el ritmo cardíaco y crece una profunda necesidad de seguir besando a la otra andoba.