Télam - Agencia Nacional de Noticias

Yo quiero - 435241

Hace unos años, me di cuenta de que mi empresa, una consultora de recursos humanos, no era tan diversa como yo quería. Ayuda a mi firma a representar a nuestra comunidad y servir a nuestros clientes. Tengo la suerte de conocer a muchos expertos talentosos en diversidad, equidad e inclusión DEI.

El día y la noche

Como vivió años en la calle, sabe lo que la gente a la intemperie necesita y transformó un depósito de gente en un centro asistencial donde la premisa es recuperarse y volver a soñar. Foto: Victoria Gesualdi Cuando hay voluntad, hay mil herramientas. Cuando no hay voluntad, hay mil excusas. En el centro integral Monteagudo, los varones se pueden quedar a dormir o entrar y salir de manera ambulatoria. Foto: Victoria Gesualdi El día y la noche A divergencia del resto de los refugios, en el Monteagudo que es un emporio integral trabajan personas en situación de calle y no empleados de fuera. Alejandro Becerra es uno de los hombres que vive y trabaja en el centro asistencial. Hay gente que llora, somos psicólogos sin serlo. A la mañana te tenés que acudir.

Yo quiero conocer - 586007

MEMPHIS PURA

El hijo del fallecido duque de Zoco ha mostrado su rebeldía desde angelito. El joven había incorporado su teléfono móvil a un portapapeles de lente que escondía bajo una hoja que levantaba cuando necesitaba consultar alguna de las preguntas. Aun así, no ha sido demasiado efectiva en este albur porque no ha dado el resultado esperado. Probablemente, acudir a la ejercicio con un portafolios no haya sido la mejor idea, ya que esto podría haber puesto en alerta a los profesores. El vídeo ha provocado numerosos comentarios en las redes sociales de personas que destacan el ingenio del alumno. La necesaria muerte os nombra cada día, no importa en qué ciudades, campos o carreteras, arranca el poema A las brigadas internacionales que Rafael Alberti escribió en plena Guerra Civil española. La traduje hace años y la he leído incontables veces desde que comenzó la conflagración, cuenta Olga en conversación con Efe en el distrito de Shevchenko en Kiev donde vive y del que nunca se planteó huir a agonía de la cercanía de las bombas. Es asombroso, apunta mientras lee intercalados los versos en español con el ucraniano, aunque admite que suena mejor en castellano.